Remi, el niño de nadie
Bajo la dirección de Osamu Dezaki , basado en la novela “Sin familia”de Hector Malot, y llevado a las pantallas en 1977 por la compañía Tokyo Movie Shincha Co., Remi se transmitió en varios países con un gran éxito debido a su historia conmovedora y desgarradora; además del estupendo trabajo de animación llevado a cabo en cada capítulo de esta larga serie de 52 episodios, y una película resumen. Porque en efecto, si algo destaca en mucho con respecto al diseño de personajes de Remi, merito del respetado Akio Supino, es la magistral expresividad que manifiestan de acuerdo a las escenas tan emocionales que nos ofrecen. Su trama es una cadena de desencuentros, separaciones y dolorosas pérdidas, que han de poner a prueba la fuerza interior de Remi, este niño noble, arrebatado del materno abrazo por su alcohólico padre, vendido a un músico ambulante por tres monedas, errabundo siempre, con la miseria y la muerte rozándole los talones. Remi encontrará la manera, a pesar de todo, de poder sonreír y tener un espíritu de esperanza transparente, firme, pura. Luego de tener la suerte de poder disfrutar de este trabajo, uno no puede sino quedarse en la memoria con ciertas secuencias, dignas de los mejores momentos de ciertas historias de Dickens, o del gran Dostoyevsky.

Por ejemplo cuando es vendido por su “padre” en una miserable taberna de pueblo, a un siniestro artista ambulante, o cuando el simpático monito Corazón Alegre muere en su acto sacrificándose por sus compañeros; de igual manera el encarcelamiento del Señor Vitalis y su posterior fallecimiento por salvar a Remi; todos estos son instantes que se graban en el alma del espectador por su intensidad sentimental y su gran carga de humanidad que expone. Porque si algo nos comunica Remi, el mensaje subyacente a todo el recorrido de sus atribulados avatares, es que posiblemente lo más precioso, acaso lo único que tenemos de valía permanente, y por lo que más amerita que luchemos, con todo el ímpetu del corazón, es por atesorar a ciertas personas y seres con las que entablamos relación a lo largo de nuestras vidas. Somos humanos, arrojados a un tiempo y un espacio que no elegimos. Entonces como Remi, sólo nos queda acercarnos, unirnos y enfrentar juntos al un destino ciego e inflexible, avanzando sin declinar por el camino de la existencia. Porque nunca esta completamente sólo quien puede expresar su soledad a otro. Caminar juntos. Caminar siempre.
BRINCO, SALTO Y CORRO
FELIZ POR EL CAMPO
TODO ES MUY HERMOSO
SI LO SABES VER
SIEMPRE CON MIS AMIGOS
NUNCA ME SIENTO SOLO
VOY HACIA EL HORIZONTE
VOY A TRIUNFAR
SIEMPRE ESPERANZA HAY
Y CAMINANDO VOY
Y SIENTO QUE EN LA VIDA
TODO LLEGARA
(Del tema de Remi)




