Heidi de Hayao Miyazaki
Sin duda el visionado de Heidi la niña de los Alpes o El cuento de Heidi (Alps no Shojo Heidi) la adaptación al anime por parte del gran Hayao Miyazaki, y de su colaborador Isao Takahata, de la hermosa novela Heidi de la escritora suiza Johanna Spyri , es una forma entrañable en la que muchos nos adentramos en el maravilloso mundo de la animación japonesa.

Qué ternura de espíritu, la de los personajes de esta emotiva trama de arraigo y pureza de alma: la historia de esta pequeña huérfana que es llevada a vivir con su abuelo, un temido anciano solitario, en los Alpes alemanes, en un mundo de bucólica naturaleza bella y silvestre, para luego ser obligada a abandonar a sus amigos y seres queridos de allí, a fin de “civilizarse” en la gran ciudad y su posterior vuelta al hogar; es una obra maestra en todos los sentidos. Cómo no recordar con cariño lleno de nostalgia la música y las canciones que acompañaban a esta serie, creaciones de Gert Wilden, Takeo Watanabe y Christian Bruhn; cómo no mirar con afecto los encantadores diseños de personajes de Yoichi Kotabe. Sin duda que la intención profunda de Johanna Spyri, quedó perfectamente plasmada en este trabajo de Miyazaki y todo su equipo: Heidi es la nobleza de ser que habita en cada espíritu verdaderamente humano, ese don que nos hace escuchar la voz del misterio y lo infinito en los árboles mecidos por el viento; la inocencia de ver cara a cara el rostro de lo divino en las cumbres incendiadas por el ocaso fulgurante; el tesoro de una pureza de espíritu, capaz de ver en la relación cercana con los seres queridos, el fundamento y el motivo de la existencia entera. La alegría de Heidi, su risa al jugar en las verdes montañas con Pedro, Niebla y Copo de Nieve, bajo el cuidado del Viejo de los Alpes; la dicha de esta niñita, el rubor de sus mejillas, justifica Todo: le da sentido. ¿Quién más sino ella tiene esta entereza personal? ¿Quien sino Heidi asume la responsabilidad de comprenderlo Todo por todos, con una sensibilidad tan dulce y amorosa?
Este título es toda una emotiva experiencia, sus 52 episodios no tienen desperdicio, y momentos tan destacados como el reencuentro de Heidi con el Abuelo luego de la dura estancia en Frankfurt, así como la curación de Clarita, hacen de esta producción un precioso privilegio ejemplar, para ser aptos de comprender disfrutando, porque la vida vale la pena ser vivida siempre, bajo cualquier circunstancia.
Gracias Maestro Miyazaki. Heidi Un anime siempre valioso: imprescindible.




