Evangelion: el secreto ser (Lilith) en el alma
Es posible que todos tengamos en lo más profundo del alma un ser como Lilith cautivo, como el que se esconde en NERV; y que si permitimos que sea alcanzado por algún suceso externo, cuando sea inevitablemente mancillada nuestra interioridad tan sólo un poco;
se presente entonces un suceso personal definitivo, un apocalipsis particular tan devastador como el desencadenado por el Tercer Impacto; y así, transforme por completo nuestra manera de ver el mundo, la forma en que lo encaramos, las vías con las que le hacemos frente. Cada uno de los personajes de Evangelion tiene su propio ser Lilith cautivo en su corazón, crucificado por miedos y sujeciones dolorosas, con clavos de situaciones traumáticas y prejuicios insalvables, de esperanzas anquilosadas por el temor al rechazo y la costumbre a la renuncia. De esta manera, el oculto ser Lilith de Kouzou Fuyutski asume la forma de la esposa de su superior, la tierna Yui Ikari, madre de Shinji; para el pobre Makoto Hyuga tiene el bello rostro de Misato Katsuragi, y para la joven Maya Ibuki, el de la Doctora Ritsuko Akagi. Pero ese mismo ser Lilith que sólo nos deja ver su verdadero rostro, cuando dejamos de ser nosotros con la muerte, a la vez, fuera de nosotros, siempre expone la fría mirada de infinita nada (o de infinita piedad) de la enigmática Rei Ayanami. Y es que es posible que cada uno de nosotros tenga la posibilidad de escuchar la primera y última palabra del ser Lilith oculto en el alma, al despedirse, clamando su nombre silencioso de muerte, pero que por cierta inexplicable piedad (¿divina?) nos diga, nos susurre “ángel”… y así Rei Ayanami aparezca ante nosotros, siempre, y nos sonría… por primera (y ultima) vez.




